domingo, 9 de diciembre de 2018

Día 3 - Pequeña Petra y Mar Muerto

Después de despedirnos de Petra, volvemos al hotel para desayunar y coger fuerzas. Porque nos espera un día largo y duro.

Salimos a eso de las 9, rumbo a nuestra primera para en el camino, La Pequeña Petra, está como a 10 min en coche y es gratis. Es muy cuca y está como se debieron encontrar la grande pero con un par de puestos de turicosas. Al fondo, hay unas escaleras que suben al monasterio, muchas menos aunque con pintilla de resbalar algunos escalones, así que a medio camino, decidimos volvernos, justo a tiempo, en ese momento llegaba un grupo de unos 30 escaladores, dispuestos a subir.

Después de la visita seguimos camino hacia el Hotel de la última noche, pero por la carretera del Mar Muerto, google nos mete por unos caminos de cabras, zonas totalmente desérticas y sin nada, parecen paisajes de Marte y recuerda un poco al Cañón del Colorado, es decir, mola mogollón.

Atravesa las montañas, llegamos al lateral jordano del Mar Muerto, sal y más sal... nos hacemos todo el lateral, hasta llegar a un resort para comer a eso de las 14.00.

Hay una mancha blanca que nadie sabe qué es y cada vez es más grande, esperemos que no sea nada.

Después de comer una hora más tarde, llegamos al hotel, que son unos apartamentos que no deben tener la cedula de habitabilidad, porque parece un edificio sin terminar. Pero el apartamento es muy grande y aunque no está muy acogedoramente decorado, la verdad es que está muy bien.

Como es pronto, dejamos el coche en el aeropuerto y nos pillamos un Uber para ir a cenar a Madaba. Cuesta como 6 jods mientras que en taxi nos han dicho que serían unos 25...

Una vez llegamos allí, el Uber nos deja en la puerta de la policía turística, y uno de ellos decide ayudarnos y de paso practicar español🤣🤣. Nos recomienda uno, que resulta ser el n1 de Tripadvisor, y para más inri es el mismo sitio que fuimos el primer días...así que, decimos ir al segundo. Y obviamente, casi no hay nadie y las mesas que sí están llenas son de españoles... comemos de miedo y el local es super chulo. Además comparando con otros es baratillo.

Después de cenar a eso de las 21.00 nos pillamos otro Uber para volver a nuestro apartamento, que hay que levantarse a eso de las 6.00 para ir al aeropuerto, que según nos han dicho, hay que estar 3 horas antes, para que en el embarque no te dejen en tierra...



















Quedamos con el del hotel en que nos recogían a las 6.30, pero no aparecen, medio dormidos y acojonadillos, pedimos otro Uber para ir al aeropuerto, cuando por fin aparece el señor a las 6.45. Por lo demás todo bien, desayuno, ultimas compras chorras para gastar los jordanillos y despegamos sin contratiempos.

Bye-bye Jordania, volveremos porque nos has gustado mucho y queda mucho por ver y disfrutar.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Día 3 - Irene Jones y la última oportunidad

Reconociendo que ayer pudimos disfrutar del tesoro de Petra bastante solos, decidimos darnos una última oportunodad por la mañana super temprano para ver si conseguíamos estar solos de verdad.

Así que ponemos el despertador a las 6.00 para salir corriendo y sin desayunar para allá. Llegamos antes de que abriesen las tiendas, los cafés y la entrada de seguridad, tampoco están los caballos, los carricoches, los vendedores o los japoneses!

Confiandos y alegres volvemos a recorrer el desfiladero sin encontrar prácticamente a nadie, además como hiy hacía sol, la luz que entraba e iluminaba la piedra era diferente a la de ayer, con colores más vivos y brillantes. Sólo por ese paseo tranquilo y sin nadie ya merecía el madrugón.

Según nos aproximamos a la puerta del Tesoro empezamos a oir voces y jaleo. Ohh nuestro gozo en un pozo. Hay un grupo de japoneses enorme, pero están todos juntos haciéndose una foto, seamos positivos: con un poco de suerte se van y nos dejan solos con los camellos...

Y en efecto, hecha la foto, dice un señor, bus n1 let's go, e inmediatamente otro. Bus n2 let's go too. Y salen todos a hacerse la última foto y se van. Ahora sí que sí, el madrugón ha sido perfecto. Esperamos tranquilamente a ver si baja un poco el sol e ilumina mejor la fachada pero no tiene pinta de ir a suceder, así que después de disfrutar como enanos, nos volvemos a eso de las 07.45 super contentos y viendo bajar grupos y grupos de turis.













viernes, 7 de diciembre de 2018

Día 2 - Petra

Como ayer nos acostamos pronto, y pese a la lluvia y las llamadas a rezar, dormimos nuestras 8 horitas a las 7.30 nos levantamos estupendamente.

Así que a eso de las 8.15 ya estábamos camino a la entrada.

Grupo de franceses a la derecha, japos a la izquierda. El camino primero se puede hacer andando o a caballo y son ňqcomo 800 metros. Luego se entra en el desfiladero, que es otro ratito, pero es impresionante, en realidad se supone que es la separación de dos micro-placas tectónicas, y por aquí y por allá hay siluetas en la piedra y trozos de escultura. Pero aún así, lo más bonito e impactante son las paredes, sus colores y formas. Realmente maravilloso.

Después y como se ve en Indiana Jones, llegas a la puerta del tesoro, detrás de una pared, y ahí está por fin, Petra.

En la mini explanada que hay delante están los camellos, los caballos, los carritos, los guiris, los beduinos ... que, en temporada alta no de debe poder uno ni quedar de pie parado.

No hay palabras para describir lo bonito que es...

TíaTía hace sus primeras negociaciones, mientras Tío Aníbal y yo hacemos cientos de fotos.

Después seguimos por el lateral derecho hacia el resto de la ciudad.

Decidimos ir al final y luego ir volviendo. Aquí ya, no hay casi nadie, porque llegamos a la conclusión de que la gente hace el camino, a ser posible sin mucho esfuerzo con el cochecito de caballo, ve el Tesoro y se vuelve.

Al final del todo a la derecha se puede subir al monasterio. 956 escalones o algo así, según mi reloj 50 pisos. Que si hace bueno, no llueve y no hace calor, se puede hacer más o menos, cansado pero bien, en otras condiciones debe ser el horror. También se puede subir en burro, que va empujado por un señor en casi todos los casos. Se tarda en subir como 40 min y e bajar unos 20.

Después de subir y bajar, cervecita pal cuerpo, con unas pipas de calabaza. Compramos una bolsa de frutos secos y resulta que estaba todos rancios menos las pipas.

Seguimos explorando Petra para arriba, Petra para abajo. Por lo visto hay un sendero de otros 40 min para llegar arribs de la puerta del tesoro, pero ya estamos un poco cansados, son las 14.30 y tenemos hambre, así que decidimos ir saliendo para comer en el pueblo.

A la salida, llegamos al Tesoro y no hay casi gente!! Así, que mucho mejor, más relajados y muy felices somos más capaces de asimilar lo que estamos viendo, sin presión.

Al igual que en la bajada, la subida por el desfiladero es impresionante. En la plaza del centro de visitantes, como buenos guiris, decimos comer en el restaurante que hay allí, eso y que son las 15.15 y ni sabemos si nos darán de comer en algún otro sitio. Después más compensados nos dirigimos al hotel a descansar un poco para luego volver a salir a cenar.