viernes, 7 de diciembre de 2018

Día 2 - Petra

Como ayer nos acostamos pronto, y pese a la lluvia y las llamadas a rezar, dormimos nuestras 8 horitas a las 7.30 nos levantamos estupendamente.

Así que a eso de las 8.15 ya estábamos camino a la entrada.

Grupo de franceses a la derecha, japos a la izquierda. El camino primero se puede hacer andando o a caballo y son ňqcomo 800 metros. Luego se entra en el desfiladero, que es otro ratito, pero es impresionante, en realidad se supone que es la separación de dos micro-placas tectónicas, y por aquí y por allá hay siluetas en la piedra y trozos de escultura. Pero aún así, lo más bonito e impactante son las paredes, sus colores y formas. Realmente maravilloso.

Después y como se ve en Indiana Jones, llegas a la puerta del tesoro, detrás de una pared, y ahí está por fin, Petra.

En la mini explanada que hay delante están los camellos, los caballos, los carritos, los guiris, los beduinos ... que, en temporada alta no de debe poder uno ni quedar de pie parado.

No hay palabras para describir lo bonito que es...

TíaTía hace sus primeras negociaciones, mientras Tío Aníbal y yo hacemos cientos de fotos.

Después seguimos por el lateral derecho hacia el resto de la ciudad.

Decidimos ir al final y luego ir volviendo. Aquí ya, no hay casi nadie, porque llegamos a la conclusión de que la gente hace el camino, a ser posible sin mucho esfuerzo con el cochecito de caballo, ve el Tesoro y se vuelve.

Al final del todo a la derecha se puede subir al monasterio. 956 escalones o algo así, según mi reloj 50 pisos. Que si hace bueno, no llueve y no hace calor, se puede hacer más o menos, cansado pero bien, en otras condiciones debe ser el horror. También se puede subir en burro, que va empujado por un señor en casi todos los casos. Se tarda en subir como 40 min y e bajar unos 20.

Después de subir y bajar, cervecita pal cuerpo, con unas pipas de calabaza. Compramos una bolsa de frutos secos y resulta que estaba todos rancios menos las pipas.

Seguimos explorando Petra para arriba, Petra para abajo. Por lo visto hay un sendero de otros 40 min para llegar arribs de la puerta del tesoro, pero ya estamos un poco cansados, son las 14.30 y tenemos hambre, así que decidimos ir saliendo para comer en el pueblo.

A la salida, llegamos al Tesoro y no hay casi gente!! Así, que mucho mejor, más relajados y muy felices somos más capaces de asimilar lo que estamos viendo, sin presión.

Al igual que en la bajada, la subida por el desfiladero es impresionante. En la plaza del centro de visitantes, como buenos guiris, decimos comer en el restaurante que hay allí, eso y que son las 15.15 y ni sabemos si nos darán de comer en algún otro sitio. Después más compensados nos dirigimos al hotel a descansar un poco para luego volver a salir a cenar.
























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